Para poder continuar, pensemos en los rituales de inicio de año más habituales en la población mexicana:
- Comer 12 uvas en la campanada de Año Nuevo, cada uva representa un propósito a cumplir o un deseo.
- La noche de Año Nuevo se utiliza ropa interior de un color específico. Los más comunes son amarillo = dinero, rojo = amor y blanco = paz.
- Salir con una maleta a dar la vuelta para atraer viajes.
- Aventar lentejas para la abundancia.
- Prender veladoras para atraer la fortuna.
- Hacer aseo para sacar las malas vibras.
- Aventar cubetas de agua para limpiar las vibras.
- Meterse debajo de la mesa para conseguir pareja.
Los rituales entonces, son estrategias simbólicas que nos ayudan a regularnos como personas, familias y culturas; ya que nos cohesionan para solucionar problemas. De igual modo, a reforzar el sentido de existencia y a entender la relación que tenemos no solo con nosotros mismos, sino también con nuestros pares y con el mundo externo en el que interactuamos.
Con lo dicho hasta ahora, nada tiene que ver la hipótesis de si los rituales son buenos o malos para nuestra Psique. El tema de hoy no viene a destruir los rituales, sino a conocer los efectos que tiene en nuestra mente, y cómo estos tienen un rol importante y subjetivo en nuestras vidas.
Los rituales de inicio de año nos ayudan a querer anticiparnos, a atraer y a tratar de darle un significado a todo aquello desconocido que conlleva el cambio lógico temporal. Si nos hemos percatado, una palabra que ha estado presente con lo que estamos hablando hoy, es la “atracción”. La RAE define atracción como aquella fuerza o capacidad para atraer. Esto hace sentido, ya que hoy en día, y de manera simplista, la psicología está asociada a vibraciones, atracciones y energías. Es por esto que el tema que estamos analizando tiene mucha fuerza, debido a que socialmente los rituales se ven como energías que nos ayuden a que lo incomprensible e incognoscible pueda ser tramitado y esto genera tranquilidad.Sin embargo, la psicología no va en ese sentido, no es algo mágico, y los rituales no deben cubrir en su totalidad la responsabilidad y el cuidado que debemos tener con nuestra salud mental.