Para ello, les compartimos una serie de acciones que te protejan tu salud mental y de las personas que te rodean.
- Tener una estructura en casa, establecer horarios y definir actividades y espacios que permitan el desarrollo de las labores individuales.
- El permanecer resguardados en casa no significa que todos deben estar juntos en todo momento. Recuerda establecer espacios personales.
- No son vacaciones ni tiempo libre, establece metas pero flexibles, ya que lo vivido ha cambiado nuestras rutinas, hábitos, costumbres, forma de pensar, forma de relacionarnos, lo que nos ha obligado a fomentar estrategias de adaptación.
- Sabemos que lo que se vive afuera es un panorama difícil pero es importante poder mirarnos, compartir nuestros sentimientos, pensamientos, dudas o miedos con las personas más cercanas.
- Limita tus tiempos en el uso de redes sociales y medios de comunicación que puede llegar atormentarnos. Alternarlos con música, películas, lectura …
- No te aísles, las emociones necesitan ser compartidas. Puedes llamar alguien, puedes escribir lo que sientes o expresarlas de una manera artística.
- Es normal que en ciertos momentos te sientas enojado, frustrado, ansioso o con angustia. Sin embargo nadie tiene la culpa de lo que sientes y en la medida de lo posible debemos ser empáticos con los demás.