Si tuviéramos que indicar algunas características de las familias de hoy, podríamos afirmar que, en general:
- Son más permisivas en la educación de los hijos que en generaciones anteriores. ¿Qué consecuencias tiene? El principio de autoridad está deteriorado y los padres no saben, en muchos casos cómo ejercerlo, incluso dudan si es recomendable utilizarlo.
- Cada vez más, las familias son menos estables y duraderas. ¿Qué consecuencias tiene? Los hijos no solamente viven la situación de deterioro o ruptura de la pareja sino que además son víctimas frecuentes del intento de llevárselos cada uno a su terreno. Como si fuesen ellos, el objeto mediador, aquel que carga con la responsabilidad de ser hijo y de unir a los padres.
- Tienen menos tiempo para dedicar a los hijos en particular, y a la convivencia familiar en general, debido fundamentalmente a motivos laborales. ¿Qué consecuencias tiene? A veces los padres intentan compensar esta falta de atención y de tiempo con bienes o recompensas de tipo material, lo que tiene repercusiones negativas a corto y largo plazo. Otra consecuencia importante es la pérdida de los momentos de comunicación, tan necesarios para la cohesión familiar y la transmisión de valores. Por último, indicar que las largas jornadas de trabajo generan estress en las personas que las sufren y éste se transmite al entorno familiar, promoviendo espacios en casa de tensión y de angustia en todos los miembros.